lunes, 22 de agosto de 2011

Tormenta

Las ráfagas de luz formaban sombras extrañas acompañadas por sonidos atroces. Olía a tierra mojada. Al respirar sentía el aire húmedo y cargado en los pulmones, lo hacía con la boca abierta, saboreando el ambiente. Y mientras el agua le empapaba un escalofrío recorrió su espalda.

martes, 2 de agosto de 2011

Reencuentro

Un día se encontraron y unieron sus manos. La sensación fue tan grata que permanecieron así otro día, y otro, y otro más. Tantos días pasaron que las manos parecieron fusionarse, pero llegó un momento en el que tuvieron que separarse y aunque se sintieron extraños por la falta de contacto, la sensación no dolió.
Pasaron muchos días y las manos se alejaban cada vez más; hasta que el destino, caprichoso, hizo que volvieran a tocarse, un segundo, levemente, fue un instante de reconocimiento que les hizo comprender que a pesar de la distancia siempre estuvieron unidos.
Entonces esas manos que habían cambiado, que habían envejecido y madurado, se agarraron con fuerza y no se soltaron nunca más.