lunes, 22 de agosto de 2011

Tormenta

Las ráfagas de luz formaban sombras extrañas acompañadas por sonidos atroces. Olía a tierra mojada. Al respirar sentía el aire húmedo y cargado en los pulmones, lo hacía con la boca abierta, saboreando el ambiente. Y mientras el agua le empapaba un escalofrío recorrió su espalda.

martes, 2 de agosto de 2011

Reencuentro

Un día se encontraron y unieron sus manos. La sensación fue tan grata que permanecieron así otro día, y otro, y otro más. Tantos días pasaron que las manos parecieron fusionarse, pero llegó un momento en el que tuvieron que separarse y aunque se sintieron extraños por la falta de contacto, la sensación no dolió.
Pasaron muchos días y las manos se alejaban cada vez más; hasta que el destino, caprichoso, hizo que volvieran a tocarse, un segundo, levemente, fue un instante de reconocimiento que les hizo comprender que a pesar de la distancia siempre estuvieron unidos.
Entonces esas manos que habían cambiado, que habían envejecido y madurado, se agarraron con fuerza y no se soltaron nunca más.

jueves, 12 de mayo de 2011

El mosquito y la niña que no dormía

En una ciudad muy lejana donde los días eran calurosos y las noches se volvían frías habitaba una dulce niña que solo dormía cuando estaba fuera de su cama. A ella le gustaba estar en su cama más que en ningún otro sitio del mundo, se pasaba el día entero en ella y cuando se sentía muy cansada se levantaba de la cama para caerse dormida según se ponía en pie. Nunca solía dormir mucho, porque sus padres siempre que la veían dormida la volvían a meter en su cama, pero ella en cuanto notaba el suave roce de las sábanas se despertaba y se ponía a jugar, a saltar y a hacer volteretas. En eso consistía su vida.

Sus padres, enfadados, le decían que la cama era para dormir y descansar y que luego había que levantarse para hacer su vida y enfrentarse al mundo. Ella odiaba cuando la decían eso, porque no quería enfrentarse al mundo, a veces oía la televisión que se dejaban puesta en algún otro lugar de la casa y no le gustaba nada las noticias que daban porque hablaban de muertos, de guerras, de catástrofes naturales. Le aterraba pensar en que cosas podrían pasarla si saliera de su cama y no se durmiera.

Un día estaba jugando a ver si podía hacer un triple mortal hacia atrás cuando de repente oyó un zumbido. No sabía de dónde venía el sonido pero no la gustó nada, se puso a buscar por toda la cama y al mover las mantas apareció un mosquito. Ella que nunca había visto uno se puso a gritar y a decirle:
- ¡Fuera de mi cama! ¡Aquí solo puedo estar yo!
El pobre mosquito que solo había venido para hacerla compañía le dijo:
- ¿Por qué quieres echarme? Solo he venido a jugar contigo y a descansar un poco.
- No me importa. - Dijo ella. – Además aquí no se descansa, esta cama es para jugar y estar despierto.
El mosquito que no daba crédito a lo que oía preguntó:
- Entonces, ¿Cuándo duermes? Y, ¿cuándo sueñas?
- Nunca, - contestó ella – bueno a veces sí, cuando estoy muy cansada salgo de mi cama y me tumbo en el suelo, pero no suele ser más de una hora porque mis padres siempre me vuelven a meter en la cama y me despierto. Además yo no sueño, no sé lo que es eso.
- Si es así, nunca habrás visto que hay en el mundo ¿verdad? – dijo el mosquito.
- No, ni quiero. – Afirmó la niña.- En el mundo hay cosas horribles lo oigo a veces, las voces lo dicen, hay guerras, y la gente muere.
Sí, - dijo él – a veces hay guerras porque a veces hay gente mala, pero también hay cosas maravillosas. – Entonces apiadándose de ella la contó todas las cosas buenas que había en el mundo, la habló del calor del sol, del sonido de la lluvia y del olor de las flores, la contó historias sobre la gente, sobre las sonrisas de otras personas, y sobre las cosas que les pasaban, la describió animales y paisajes que ella jamás podría imaginar.
-¿Entonces, las voces? – Preguntó ella.
- Las voces es la televisión, son las noticias que siempre dicen cosas malas y muchas veces asustan a la gente. – Dijo el mosquito. – Pero si vienes conmigo te voy a enseñar todo lo mejor del mundo.
- Ya, pero en cuanto ponga un pie en el suelo me voy a dormir.
- No te preocupes, yo no voy a dejar que te duermas. – Contestó él.

La niña, temblando de los nervios, saltó de la cama y aterrizo en el suelo. Para su sorpresa no se durmió, miro al mosquito que ya se encontraba en la puerta y partieron juntos a conocer todo lo que el mosquito le había contado. Ella se quedó maravillada, conoció a mucha gente, que la enseñaron muchas cosas: un niño la enseño a trepar a los árboles para comer de los frutos, una jardinera la enseño los distintos tipos de flores, una chica la enseño a nadar en los ríos y mares y un cocinero la dio a probar los platos más suculentos. Sintió el calor del sol en la piel y acarició a todo tipo de animales. Siempre con el mosquito a su lado.

Cuando el mosquito la llevo de vuelta a casa y regresó a su cama, estaba tan cansada que esa noche pudo dormir en la cama y soñar con todo lo que había visto, y a partir de entonces solo utilizó la cama para dormir.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Noches en vela

Últimamente no duermo. Esa es la frase que más me he oído repetir en dos años. He probado de todo, valerianas, música relajante, libros aburridos, series, películas, leche caliente y algunas otras cosas que es mejor que no comente.

Las noches se llegaron a convertir en un suplicio, hasta que decidí que no las volvería a ver como enemigas. ¿La razón? Me he dado cuenta de que las cientos de horas que he pasado dando vueltas en la cama han sido las horas más lúcidas, despiertas, creativas y productivas que he podido tener.

Por ello anoche a las 06.36 a.m. decidí que, en este pequeño espacio que me ofrece Internet, crearía este blog, pero antes os aviso, no se trata de un diario sobre una Insomne, lo que aquí escriba ni siquiera estará relacionado con un tema en concreto. Solo son ideas cosas que se me ocurren cuando no duermo, cosas que tienen que salir por algún sitio.